Destino Mortal
Página 1 de 1. • Compartir •
Destino Mortal
No se que hago aqui, solo se que me llamo Cedric.
Fueron las palabras que escucho Arcius cuando le pregunto hace un par de años a un joven que encontró vagando por las calles de Egalas, estaba sucio, hambriento y enfermo, algo común entre los vagabundos. Sin embargo ese muchacho le despertó una curiosidad enorme, llevaba consigo un yelmo de acero con forma de cabeza de toro, como herrero supo de inmediato que se trataba de una pieza excelente confeccionada seguramente por un maestro herrero.
El muchacho que aparentaba unos 15 años, desconocía su origen personal y el del yelmo que cargaba en su gastado morral de viaje de lanas entretejidas por lo que Arcius, presa de la curiosidad lo invitó a su hogar, una casa en las afueras de la ciudad, de dos habitaciones y una sala común justo en medio, por fuera estaba el taller y una pesebrera donde acostumbraba reposar el caballo de Arcius, un cabalo negro y de gran porte, pero que ya estaba viejo y flaco.
Con el paso del tiempo, Arcius se percató que Cedric sufría de algún tipo de amnesia, no recordaba nada antes de un par de días de que lo encontrara, sin embargo mostraba algunas habilidades poco comunes, sabía leer y escribir, se expresaba bastante bien para ser un vagabundo y mostraba algún grado de conocimiento en el uso de armas, pero nada excepcional, lo mismo que podría saber un vagabundo que se ha vuelto involucrado en unas cuantas peleas con navajas.
La curiosidad de Arcius no terminó de inmediato sin embargo con el paso del tiempo, se fue creando una relación de afecto entre ambos, Cedric encontró a una persona que se preocupaba de él, lo alimentaba y le enseñaba un oficio, mientras Arcius encontró a un joven sencillo y de carácter afable, como era su hijo Harren, muerto hace diez años.
Fueron las palabras que escucho Arcius cuando le pregunto hace un par de años a un joven que encontró vagando por las calles de Egalas, estaba sucio, hambriento y enfermo, algo común entre los vagabundos. Sin embargo ese muchacho le despertó una curiosidad enorme, llevaba consigo un yelmo de acero con forma de cabeza de toro, como herrero supo de inmediato que se trataba de una pieza excelente confeccionada seguramente por un maestro herrero.
El muchacho que aparentaba unos 15 años, desconocía su origen personal y el del yelmo que cargaba en su gastado morral de viaje de lanas entretejidas por lo que Arcius, presa de la curiosidad lo invitó a su hogar, una casa en las afueras de la ciudad, de dos habitaciones y una sala común justo en medio, por fuera estaba el taller y una pesebrera donde acostumbraba reposar el caballo de Arcius, un cabalo negro y de gran porte, pero que ya estaba viejo y flaco.
Con el paso del tiempo, Arcius se percató que Cedric sufría de algún tipo de amnesia, no recordaba nada antes de un par de días de que lo encontrara, sin embargo mostraba algunas habilidades poco comunes, sabía leer y escribir, se expresaba bastante bien para ser un vagabundo y mostraba algún grado de conocimiento en el uso de armas, pero nada excepcional, lo mismo que podría saber un vagabundo que se ha vuelto involucrado en unas cuantas peleas con navajas.
La curiosidad de Arcius no terminó de inmediato sin embargo con el paso del tiempo, se fue creando una relación de afecto entre ambos, Cedric encontró a una persona que se preocupaba de él, lo alimentaba y le enseñaba un oficio, mientras Arcius encontró a un joven sencillo y de carácter afable, como era su hijo Harren, muerto hace diez años.

Roy- Forastero

- Mensajes: 15
Fecha de inscripción: 09/01/2012
Re: Destino Mortal
El incesante golpeteo de los martillos chocando duramente contra los metales, el vapor de agua subiendo hasta el techo y el intenso humo plomo que emanaba de las chimeneas rotas hacìan del taller un verdadero infierno en miniatura, sin contar el intenso calor que ahogaba y hacia sudar a los herreros.
Cedric era uno de los dos aprendices de Arcius, aunque de el ya casi no se le veía en el taller, por lo que aprendian de los otros herreros, tres en total. Gafa era un hombre mayor de cabellos blancos, siempre bien afeitado, era el mas antiguo de los tres y la mano derecha de Arcius. Utihir era el especialista en forjar armas con exóticos diseños, poseìa una tècnica exquisita y un carácter de mierda según Arcius y como Cedric pudo comprobar en el tiempo que llevaba ahí, siempre parecía molesto y nunca atendía a las preguntas de los aprendices, finalmente estaba Saracan el Negro, hasta antes de la llegada de Cedric era el aprendiz de Arcius, con sus casi dos metros de altura, ancha espalda y fuertes brazos había sido gladiador en su juventud, en las arenas de Darnia, más allá del Estrecho de las Águilas. Su compañero aprendiz, era Quer, oriundo de Egalas, jamás había salido de la ciudad, con sus doce años ya había sufrido los rigores de la vida, nacido en cuna pobre aprendio a robar y a correr rápido entre los callejones de la ciudadela hasta que intento robarle a Gafa durante las celebraciones del Día de los Héroes, el herrero lo atrapo y luego de darle una paliza lo llevo a la rastra hasta el taller, donde lo tomó como aprendiz, casi voluntariamente Quer aceptó, ante la posibilidad de recibir otra paliza.
En ese momento trabajaban arduamente en un pedido realizado por la Guardia de la Ciudad, llevaban varios días trabajando, deteniendose solo para comer y dormir, Cedric ya casi no sentía los brazos y tenía que intercambiar el martillo de una mano a otra constantemente para poder seguir el ritmo de los demás, incluso en ocasiones hasta Quer parecía tener más resistencia aunque sus golpes eran débiles aun y demoraba más en terminar las piezas.
El día transcurrió sin sobresaltos, al llegar la noche Arcius ingreso al taller junto a un hombre de mediana edad al que Cedric no había visto jamás, iba vestido con una armadura ligera de cuero y al cinto una espada larga y un puñal de manufactura exquisita, Cedric pudo notar la destreza de Gafa en aquellas piezas y no le quedaron dudas de su autoría cuando el recien llegado le estrecho la mano sudorosa y luego se dirigió al resto con un saludo frío, pero cortés.
Arcius les indico que se retiraran a descanzar hasta el siguiente día y los tres herreros junto a los dos aprendices se retiraron del taller.
Gafa, ¿quien ese sujeto? ¿Es un amigo tuyo?
Cedric hizo la pregunta, sin poder contener la curiosidad, habían caminado unos 15 metros hacia el pozo de agua de donde habitualmente extraían el líquido para beber y asearse, como era en esta ocasión.
Es Perd Falkart, Capitán de la Guardia de la Ciudad y segundo al mando, seguramente ha venido para revisar nuestros avances en el pedido y llevar la información a su Comandante y no, no somos amigos, solo he realizado un par de trabajos para el por intermedio de Arcius.
Los cinco sujetos se aseaban, arrojándose cubos de agua sobre la cabeza y los hombros para fregarse el ollin de los brazos, ya era de noche e inevitablemente el frío hizo que a Cedric se le pusiera la piel de gallina.
¿Que Comandante envía a su mano derecha a una tarea que puede realizar cualquier soldado de a pié? ¿Por que envía a un oficial?
Sin duda se notaba que era un oficial de alto rango y el comentario de Saracan no hacía más que poner mas en claro lo evidente, el caballo del Capitán reposaba en la pesebrera junto al caballo negro de Arcius, el que parecía mas viejo y mas descuidado, al lado del gallardo corcel de guerra del Capitán Falkart, un semental cafe claro con las crines doradas casi blancas y las largas patas vendadas para evitar heridas por las puntas de espino, que bordeaban a lo largo de todo el trayecto el camino desde la ciudad, hasta la casa de Arcius.
No es cualquier oficial, es el hermano menor de Arcius y por lo visto el Comandante quiere estar seguro que su pedido estará listo según lo acordado, en las próximas semanas llega un nuevo contingente de guardias traidos desde la capital.
Cedric y los otros quedaron de una pieza, nadie sabía que Arcius tenía un hermano y según todos, su apellido era Cuni, Arcius Cuni era su nombre.
¿No se supone que Arcius, es un Cuni? ¿Descendiente de los antiguos herreros imperiales?
Gafa se estaba resfregando las piernas y el vientre, solo con sus paños menores, aun a su edad, mostraba una musculatura envidiable hasta por el más joven de los caballeros, una cicatriz recorría su muslo izquierdo desde un centimetro sobre la rodilla hasta la ingle misma.
Si, tiene sangre Cuni, al igual que corre por las venas de Perd. Ahora lleva el apellido Falkart por que Lord Falkart El Azote, lo tomara como escudero por salvar a su hija y a su esposa de unos bandidos, con tan solo una espada de madera y luego de unos años, cuando el joven Falkart murió en la Revuelta de los Pescadores, lo adoptó como hijo, por sus servicios durante esos años y por el gran afecto que había crecido entre ellos, ademas que El Azote, necesitaba un hijo varón en quien heredar y que su apellido siguiese gobernando en sus tierras, de lo contrario su hija se habría casado con algún otro noble del reino y sus dominios se habrían anexado a otros territorios y por ende a otro linaje y apellido.
Utihir escupió al suelo una flema enorme con vetas negras, que a la luz de la luna eran claramente diferenciables del resto de la masa mocosa.
Te pareces a unas de esas viejas chismorrientas que se ponen fuera del mercado a vender sus cosechas y a contar secretos ajenos con lujo de detalles Gafa, como si hubieras estado en alguno de esos acontecimientos!! Viejo chismorrero!!
Utihir lanzo una carcajada grotesca, dejando entrever su maltratada dentadura, Gafa solo se limitó a bajar los ojos mientras comenzaba a vestirse nuevamente, una vez que hubieron terminado, se dirigieron a la parte trasera de la casa de Arcius donde estaban sus "aposentos", una mediana habitación de paredes de madera, piso de tierra y techo de ramas de hojas gruesas, unos braseros estaban apilados al lado de un muro y cinco camastros de paja con sabanas de lana cruda a ras de piso estaban posicionados de tal forma que permitían que quedara un espacio en el centro donde se ubicaba una mesa de tablas sueltas con dos bancas largas donde habitualmente comían y compartían sus ratos libres jugando a los dados.
Aquella noche amenazaba con ser helada, el viento soplaba frío desde la costa, penetrando hasta las Colinas Calientes unos kilómetras mas hacia el interior desde la casa de Arcius y los hombres prendieron los braceros de que disponían, tres en total, una vez prendido el fuego las volutas de humo subieron hasta perderse entre el techo de ramas y las pequeñas cenizas incandecentes flotaban en el aire para extinguirse al contacto con cualquier superficie.
Los braseros ya estaban apagadas, en el horizonte despuntaba el alba, cuando Cedric desperto alertado por los cascos de un caballo, prestó atención y pudo oír como un animal se alejaba a la carrera, luego unos pasos presurosos y la puerta de la casa de Arcius cerrándose de golpe tras los pasos apurados.
"Si que ha sido larga la visita, probablemente no hablaban hace meses." - Pensó Cedric, antes de volver a acomodarse y continuar con su descanzo, se animó a dormir de nuevo sabiendo que la falta de sueño en días agotadores de martilleo como los que estaban teniendo, era en extremo peligroso para la salud de sus dedos y sin mas volvió a dormirse.
Cedric era uno de los dos aprendices de Arcius, aunque de el ya casi no se le veía en el taller, por lo que aprendian de los otros herreros, tres en total. Gafa era un hombre mayor de cabellos blancos, siempre bien afeitado, era el mas antiguo de los tres y la mano derecha de Arcius. Utihir era el especialista en forjar armas con exóticos diseños, poseìa una tècnica exquisita y un carácter de mierda según Arcius y como Cedric pudo comprobar en el tiempo que llevaba ahí, siempre parecía molesto y nunca atendía a las preguntas de los aprendices, finalmente estaba Saracan el Negro, hasta antes de la llegada de Cedric era el aprendiz de Arcius, con sus casi dos metros de altura, ancha espalda y fuertes brazos había sido gladiador en su juventud, en las arenas de Darnia, más allá del Estrecho de las Águilas. Su compañero aprendiz, era Quer, oriundo de Egalas, jamás había salido de la ciudad, con sus doce años ya había sufrido los rigores de la vida, nacido en cuna pobre aprendio a robar y a correr rápido entre los callejones de la ciudadela hasta que intento robarle a Gafa durante las celebraciones del Día de los Héroes, el herrero lo atrapo y luego de darle una paliza lo llevo a la rastra hasta el taller, donde lo tomó como aprendiz, casi voluntariamente Quer aceptó, ante la posibilidad de recibir otra paliza.
En ese momento trabajaban arduamente en un pedido realizado por la Guardia de la Ciudad, llevaban varios días trabajando, deteniendose solo para comer y dormir, Cedric ya casi no sentía los brazos y tenía que intercambiar el martillo de una mano a otra constantemente para poder seguir el ritmo de los demás, incluso en ocasiones hasta Quer parecía tener más resistencia aunque sus golpes eran débiles aun y demoraba más en terminar las piezas.
El día transcurrió sin sobresaltos, al llegar la noche Arcius ingreso al taller junto a un hombre de mediana edad al que Cedric no había visto jamás, iba vestido con una armadura ligera de cuero y al cinto una espada larga y un puñal de manufactura exquisita, Cedric pudo notar la destreza de Gafa en aquellas piezas y no le quedaron dudas de su autoría cuando el recien llegado le estrecho la mano sudorosa y luego se dirigió al resto con un saludo frío, pero cortés.
Arcius les indico que se retiraran a descanzar hasta el siguiente día y los tres herreros junto a los dos aprendices se retiraron del taller.
Gafa, ¿quien ese sujeto? ¿Es un amigo tuyo?
Cedric hizo la pregunta, sin poder contener la curiosidad, habían caminado unos 15 metros hacia el pozo de agua de donde habitualmente extraían el líquido para beber y asearse, como era en esta ocasión.
Es Perd Falkart, Capitán de la Guardia de la Ciudad y segundo al mando, seguramente ha venido para revisar nuestros avances en el pedido y llevar la información a su Comandante y no, no somos amigos, solo he realizado un par de trabajos para el por intermedio de Arcius.
Los cinco sujetos se aseaban, arrojándose cubos de agua sobre la cabeza y los hombros para fregarse el ollin de los brazos, ya era de noche e inevitablemente el frío hizo que a Cedric se le pusiera la piel de gallina.
¿Que Comandante envía a su mano derecha a una tarea que puede realizar cualquier soldado de a pié? ¿Por que envía a un oficial?
Sin duda se notaba que era un oficial de alto rango y el comentario de Saracan no hacía más que poner mas en claro lo evidente, el caballo del Capitán reposaba en la pesebrera junto al caballo negro de Arcius, el que parecía mas viejo y mas descuidado, al lado del gallardo corcel de guerra del Capitán Falkart, un semental cafe claro con las crines doradas casi blancas y las largas patas vendadas para evitar heridas por las puntas de espino, que bordeaban a lo largo de todo el trayecto el camino desde la ciudad, hasta la casa de Arcius.
No es cualquier oficial, es el hermano menor de Arcius y por lo visto el Comandante quiere estar seguro que su pedido estará listo según lo acordado, en las próximas semanas llega un nuevo contingente de guardias traidos desde la capital.
Cedric y los otros quedaron de una pieza, nadie sabía que Arcius tenía un hermano y según todos, su apellido era Cuni, Arcius Cuni era su nombre.
¿No se supone que Arcius, es un Cuni? ¿Descendiente de los antiguos herreros imperiales?
Gafa se estaba resfregando las piernas y el vientre, solo con sus paños menores, aun a su edad, mostraba una musculatura envidiable hasta por el más joven de los caballeros, una cicatriz recorría su muslo izquierdo desde un centimetro sobre la rodilla hasta la ingle misma.
Si, tiene sangre Cuni, al igual que corre por las venas de Perd. Ahora lleva el apellido Falkart por que Lord Falkart El Azote, lo tomara como escudero por salvar a su hija y a su esposa de unos bandidos, con tan solo una espada de madera y luego de unos años, cuando el joven Falkart murió en la Revuelta de los Pescadores, lo adoptó como hijo, por sus servicios durante esos años y por el gran afecto que había crecido entre ellos, ademas que El Azote, necesitaba un hijo varón en quien heredar y que su apellido siguiese gobernando en sus tierras, de lo contrario su hija se habría casado con algún otro noble del reino y sus dominios se habrían anexado a otros territorios y por ende a otro linaje y apellido.
Utihir escupió al suelo una flema enorme con vetas negras, que a la luz de la luna eran claramente diferenciables del resto de la masa mocosa.
Te pareces a unas de esas viejas chismorrientas que se ponen fuera del mercado a vender sus cosechas y a contar secretos ajenos con lujo de detalles Gafa, como si hubieras estado en alguno de esos acontecimientos!! Viejo chismorrero!!
Utihir lanzo una carcajada grotesca, dejando entrever su maltratada dentadura, Gafa solo se limitó a bajar los ojos mientras comenzaba a vestirse nuevamente, una vez que hubieron terminado, se dirigieron a la parte trasera de la casa de Arcius donde estaban sus "aposentos", una mediana habitación de paredes de madera, piso de tierra y techo de ramas de hojas gruesas, unos braseros estaban apilados al lado de un muro y cinco camastros de paja con sabanas de lana cruda a ras de piso estaban posicionados de tal forma que permitían que quedara un espacio en el centro donde se ubicaba una mesa de tablas sueltas con dos bancas largas donde habitualmente comían y compartían sus ratos libres jugando a los dados.
Aquella noche amenazaba con ser helada, el viento soplaba frío desde la costa, penetrando hasta las Colinas Calientes unos kilómetras mas hacia el interior desde la casa de Arcius y los hombres prendieron los braceros de que disponían, tres en total, una vez prendido el fuego las volutas de humo subieron hasta perderse entre el techo de ramas y las pequeñas cenizas incandecentes flotaban en el aire para extinguirse al contacto con cualquier superficie.
Los braseros ya estaban apagadas, en el horizonte despuntaba el alba, cuando Cedric desperto alertado por los cascos de un caballo, prestó atención y pudo oír como un animal se alejaba a la carrera, luego unos pasos presurosos y la puerta de la casa de Arcius cerrándose de golpe tras los pasos apurados.
"Si que ha sido larga la visita, probablemente no hablaban hace meses." - Pensó Cedric, antes de volver a acomodarse y continuar con su descanzo, se animó a dormir de nuevo sabiendo que la falta de sueño en días agotadores de martilleo como los que estaban teniendo, era en extremo peligroso para la salud de sus dedos y sin mas volvió a dormirse.

Roy- Forastero

- Mensajes: 15
Fecha de inscripción: 09/01/2012
Temas similares» Noticias GPLP - Nuevas donaciones (Set Mortal)
» Injustas Barreras del Destino
» Humanidad y Sendas, el destino de los Caminos
» Huyendo del destino encontré mi pasado... [Lugdunum]
» Destino Mortal (Demo)
» Injustas Barreras del Destino
» Humanidad y Sendas, el destino de los Caminos
» Huyendo del destino encontré mi pasado... [Lugdunum]
» Destino Mortal (Demo)
Página 1 de 1.
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.







